No limitar el desarrollo lingüístico de los niños
No limitar el desarrollo lingüístico de los niños

Desarrollo lingüístico de los más pequeños

Por qué no olvidar el desarrollo lingüístico en el momento del juego

Nuestro ritmo de vida ha cambiado mucho y, con él, el tiempo de que disponemos para dedicar a nuestros hijos e hijas. Incluso, en muchos casos se ve afectada la calidad del tiempo que pasamos con ellos, y probablemente sin darnos cuenta.

Muchas de las herramientas electrónicas de moda (por poner un ejemplo rápido, los millones de juegos y apps infantiles que los niños y niñas usan en el iPad/tablet, y los miles de nuevos juguetes físicos que hablan y tienen luces, o la propia televisión) permiten que nuestros hijos e hijas disfruten, que se lo pasen bien. En definitiva, son una estupenda forma de entretenerlos y, muchas veces, de entretenerlos mientras nosotros hablamos por teléfono, trabajamos desde casa, o cocinamos.

Pero, en estos casos, ¿está relacionado el entretenimiento con el desarrollo de sus capacidades?

Según un estudio llevado a cabo por Anna Sosa, especialista en desarrollo infantil del lenguaje  –aquí podéis ver el editorial publicado por JAMA Pediatrics sobre el estudio-, estos juguetes que tienen luces llamativas o emiten sonidos, son súper efectivos a la hora de captar la atención de los más pequeños, pero también son propensos a reducir la interacción, sobretodo verbal, entre padres e hijos, comparada con la generada por los libros o los juguetes tradicionales. Es decir, ese exceso de actividad generada por el propio juguete, provoca que padres e hijos se limiten a mirar y “disfrutar” de lo que hace el juguete, dejando de lado ese triángulo de aprendizaje que se crea entre el juguete tradicional o libro, padres e hijos/as.

Obviamente, esta afirmación anterior no incluye todas las apps y juegos interactivos existentes, pues hay muchas de estas herramientas que promueven la interacción entre la misma, el padre/madre/tutor y el niño o niña en cuestión. El objetivo de este post es simplemente advertir, con este estudio como base, de que tenemos que tener muy en cuenta si la forma en que nuestros hijos e hijas se divierten, también fomenta el desarrollo de sus capacidades y lenguaje.

Hay que tener muy en cuenta que las conversaciones de los más pequeños comienzan mucho antes de saber hablar. Aprenden a comunicarse a una edad muy temprana; y si no estáis seguros de ello, no hay más que buscar cualquier vídeo viral en el que aparezcan dos niños que no saben si quiera balbucear palabra, pero que se comunican entre sí o con sus padres.

Estos momentos comunicativos son muy importantes, y esenciales para el desarrollo de los niños, por lo que no podemos permitir que el entretenimiento esté cargado de contenido visual y sonoro que lo único que hace es generar atención y no desarrollo, lo que puede afectar a su posterior éxito académico y profesional –mira aquí que otras cosas pueden afectar negativamente a los niños y niñas-.

Pues bien, el estudio en cuestión, que fue publicado en JAMA Pediatrics -revista internacional más antigua de los Estados Unidos, revisada por expertos- , se realizó en un entorno natural de comunicación entre padres e hijos mientras jugaban a tres tipos de juego diferentes (en el abstracto del estudio no vienen especificados estos tres tipos). La recogida de datos se llevó a cabo entre el 1 de febrero de 2013, y el 30 de junio de 2014 en las propias casas de los participantes para que la interacción fuese más realista. La muestra incluyó 26 pares de padres/madres y niños (de edades 10-16 meses).

Los resultados confirman lo anterior. Aquí os dejo los resultados:

  • Durante el juego con juguetes electrónicos, los adultos utilizaban menos palabras (40 de media por minuto) que durante el juego con juguetes tradicionales (56 palabras) o con libros (67 palabras).
  • Las vocalizaciones espontáneas de los niños también se vieron reducidas si comparamos las ocurridas en el momento del juego con juguetes electrónicos (3 vocalizaciones por minuto) con aquellas ocurridas al jugar con libros (4 vocalizaciones por minuto de media).
  • El uso de palabras de contenido específico del juego se reduce a la mitad en juegos electrónicos frente a los juguetes tradicionales.

Cabe destacar que las respuestas y los turnos de conversación entre padres/madres e hijos, fueron mucho más ricas en juegos sin pilas.

La conclusión del estudio, pues, es que el juego con aparatos electrónicos está asociado con una reducción de la calidad y cantidad del desarrollo de las capacidades lingüísticas comparada con el juego con libros o juguetes más tradicionales que, en lugar de sustituir el triángulo de aprendizaje entre niños, padres y madres y el propio juguete, lo fomentan.

Por tanto, creen que, para un buen y pronto desarrollo del lenguaje, el uso de este tipo de juguetes electrónicos (repetimos que esto no incluye todas las apps y juegos interactivos existentes, pues hay muchas de estas herramientas que promueven la interacción a tres) debería ser desalentado; los juguetes tradicionales, indican, son una valiosa alternativa para el momento de juego entre padres e hijos, si la lectura de libros no es una actividad preferida.

Recordemos que la tecnología debe ser usada como medio y no como fin. Metaforic Club de Lectura se basa en esta idea y fomenta la lectura y el desarrollo lingüístico a través de medios electrónicos con el único objetivo de fomentar relación de la lectura y el ocio, y no la relación lectura-obligación; ofrecemos un espacio para la lectura social y actividades alternativas a las hasta ahora utilizadas para analizar y trabajar los títulos.


La lectura en voz alta de cuentos y álbumes ilustrados por parte de los adultos (madre, padre, educadores profesionales…) a los niños y niñas que escuchan y miran las ilustraciones es uno de los canales más tempranos de educación literaria, una oportunidad a partir de los 8 ó 9 meses para compartir buenos ratos juntos con la palabra oral y oralizada (leída en voz alta) ejerciendo como vínculo.

 

El Ereader y la tablet pueden cumplir la función de soporte para ese tiempo compartido, no en su condición de dispositivos interactivos, sino de contenedores de los formatos literarios que miramos, escuchamos, compartimos.

 

Lo importante es que el contenido de esos formatos reúna calidad literaria suficiente, en su aspecto escrito y en el gráfico (ilustraciones), y que el adulto-mediador conozca los textos que va a compartir y que tenga disposición a disfrutarlos y a hacerlos disfrutables.

 

-Luis Arizaleta, Director literario de Metaforic

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