Lecturas infantiles según sus características psicológicas
Lecturas infantiles según sus características psicológicas

Lecturas infantiles según sus características psicológicas

PARTE I: CUANDO TODAVÍA
NO SABEN LEER

La lectura por edades dijimos, es importante, aunque la obra que elijamos no depende tanto de la edad como del nivel de desarrollo/madurez que disfrute el niño o la niña (para leer más sobre esto, pincha aquí).

El acercamiento del niño o la niña a la lectura debe producirse de forma adecuada, sí, pero también en su momento. Y es importante que se cumplan esos tiempos, pues los fracasos en las primeras lecturas tienden a crear una barrera, entre niños y libros, muy difícil de derribar.

Y hoy venimos a hablar de esos momentos o, más concretamente, de qué géneros y tipos de cuentos son más adecuados para cada momento, qué lecturas son adecuadas según las características de los niños y niñas.

Pues bien, la experiencia de la literatura hasta los 6 años es básicamente oral y oralizada -leída en voz alta y escuchada-, y visual –mirada juntos o en solitario-.

Según Luis Arizaleta, nuestro Director literario, la calidad de esa experiencia reside en la capacidad de los textos para hablar con sencillez y accesibilidad de asuntos sustantivos en la vida – de eso hablan los cuentos de tradición oral: de la soledad y la compañía, de las pérdidas y los encuentros, de la solidaridad y el abandono, de los miedos y la seguridad, del riesgo y el fracaso, de la aventura y la resignación, de lo que hace llorar y lo que hace reír…-, y de la sonoridad de su lenguaje, de la profundidad de sus imágenes, del ritmo narrativo…

Concretando un poco más y aunque, como he dicho más arriba, el tipo de lectura no depende tanto de la edad como del nivel de desarrollo/madurez que disfrute el niño o la niña, vamos a diferenciar los momentos por edades, para facilitar la lectura del post, y porque en general, el nivel de madurez y características que poseen en esos periodos son similares:

DESDE QUE NACE HASTA LOS 3 AÑOS

[RECTIFICACIÓN] Os dije que no sería lógico, ni real, hablar aquí de que los niños y niñas asocian a los libros un valor literario. Sin embargo, tras una conversación con Luis Arizaleta, tengo que retractarme:

Aunque nuestros hijos e hijas no sepan leer o entender nuestro lenguaje, sí saben distinguir entre lo que les resulta atractivo e interesante y lo que no, tienen criterio: cuando escuchan y se aburren porque la historia no tiene interés o está mal contada, se desentienden; cuando las imágenes no llaman su atención o no estimulan su imaginación porque son planas o repetitivas, las dejan de lado, no volverán a esos libros y sus ganas de escuchar buenas historias, comenzarán a decrecer.

Según un reporte de Talleres de lectura con familias 0/6, titulado “Preparando el nido a la lectura”, llevado a cabo por Luis Arizaleta: la recepción de textos por parte de los infantes es un proceso comunicativo, en interacción. A esto le llamamos lectura. Así, los primeros textos leídos son las nanas, onomatopeyas, pareados, retahílas… que la madre, padre y otros adultos hacen llegar al bebé con intención afectuosa, muchas veces entre los brazos, acunado, percibiendo un tono físico-emocional de gran sintonía, de acogimiento y unidad. Constituyen el primer peldaño de la comunicación mediada por textos.

Cuando la respuesta del niño es la detención del llanto, un silencio atento, algún balbuceo, está evidenciando la interacción; hay interpretación: aunque aún no haya conciencia del “yo”, su oído oye, percibe la atención brindada, el tacto, el suave movimiento; y se desarrollan las primeras significaciones: el agrado cunde al ritmo de la palabra escuchada.

Como padres y madres, tenemos que ser conscientes de que esta etapa de su vida es una muy buena oportunidad para que nosotros les iniciemos en este mundo de las letras, pues son pequeñas esponjitas que absorben conocimiento cada minuto que pasa.

Se trata de ampliar un poquito la pequeña burbuja en la que viven a través del lenguaje –que se aprende por imitación a los adultos–, siempre intentando relacionar ese lenguaje con imágenes u objetos, facilitando así su aprendizaje. Todavía no saben leer, por lo que ellos se limitan a aprender principalmente con la vista, desarrollando la memoria visual.

Los cuentos infantiles para edades tempranas, con este objetivo, contienen principalmente, o incluso únicamente, imágenes, de tal forma que podamos utilizar el libro como herramienta de aprendizaje del lenguaje. De esta forma, si conseguimos que disfruten mientras tanto (consejos sobre cómo fomentar el disfrute), estaremos construyendo la relación libro-juego. En la web de consulta para padres y madres serPadres también recomiendan los cuentos, entre otras actividades, para este fin, siendo el mejor momento a partir de los dos años.

Recordad que los gestos, la entonación etc., jugarán un papel muy importante en la captación de la atención del pequeño o pequeña pues, según un estudio de la Fundación Alonso Quijano, Premio Nacional al Fomento de la Lectura, no serán capaces de prestar atención a un argumento, por sencillo que sea, aunque sí atenderá a los gestos y demás añadidos que aportemos a la actividad.

DESDE LOS 3 AÑOS HASTA LOS 6

El desarrollo sufrido en el lenguaje de vuestros peques desde que nacen hasta los 3 años, se verá reflejado ahora; los papás y mamás podréis apreciar un cambio en la forma en lo utilizan y se comunican: empezarán a ser capaces de formar frases, aunque cortas, utilizando las palabras independientemente de los objetos que designan. En este periodo, utilizarán la palabra coche, por ejemplo, sin necesidad de haber visto uno; nombrarán el coche formando una frase sencilla porque te quieren contar algo relacionado con ese objeto, no únicamente porque lo hayan visto.

Como bien se nombra en el estudio de la Fundación Alonso Quijano es, también, el momento o la etapa en que se da el pensamiento mágico en los niños y niñas, fenómeno que habla de que estos, los niños y niñas, no tienen la menor idea de que algo pueda ser mentira, o que la realidad tiene límites; se dejan llevar por sus emociones y para ellos todo puede ser real (por ejemplo, volar), cualquier objeto puede tener vida propia, y cualquier animal hablar.

Los cuentos fantásticos serán una herramienta que podemos utilizar para mostrarles poco a poco y sutilmente cuáles son los límites de la realidad.

Y no os preocupéis pues no sólo hay cosas malas: en esta realidad con la que se van a encontrar, también descubrirán lo divertido que es imaginar.

Para concluir, destacamos las dos ideas principales del post: iniciar el aprendizaje a partir de obras ilustradas, donde predominen los dibujos/imágenes/ilustraciones para trabajar el lenguaje a partir de la relación palabra imagen; continuar la vida literaria de los niños y niñas con cuentos fantásticos que le inicien en el camino realidad vs. fantasía.

Recordad siempre tener en cuenta qué puede asimilar vuestro hijo o hija en cada momento.

Próximamente… Cómo es un cuento para niños y niñas :)

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