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Importancia de leer con los niños

Por qué leer con nuestros hijos

Leer con nuestros hijos, ¿por qué?

Una pregunta quizás muy recurrente que voy a intentar resolveros.  La semana pasada os hablé de cómo fomentar la lectura en nuestros hijos e hijas, y hoy os traigo el porqué leer con ellos.

Sé que es muy difícil sacar todos los días un rato que compartir exclusivamente con nuestros hijos, sobre todo a medida que van cumpliendo años y tenemos que volver a trabajar jornadas largas, y también ellos empiezan con actividades extraescolares, bien porque les interesa practicar tal y tal instrumento, tal idioma o deporte, o porque nosotros -padres y madres- queremos que desarrollen o mejoren, a partir de estas actividades, ciertas capacidades y talentos. Por eso, creo que es muy importante que seamos conscientes que nosotros también podemos ser partícipes de su desarrollo intelectual.

La primera capacidad que desarrollamos es la de asociar símbolos, reconocer sonidos, voces, imágenes. Según Luis Arizaleta en su recién publicado ebook, disponible en Metaforic Jugamos, leemos, nos divertimos juntos, una forma alternativa de conformar el aprendizaje de nuestros hijos, y desarrollar esas primeras capacidades, es convirtiéndonos en mediadores entre la lectura y nuestros hijos: se trata, simplemente de estar dispuestos a disfrutar con el lenguaje imaginario y las metáforas en compañía de hijos o alumnos, dispuestos a disfrutar juntos.

Contar un cuento a un niño es un acto muy beneficioso, tanto para la relación entre padres e hijos, como para el desarrollo del propio niño.

Luis Cifuentes, periódico Estrella Digital
¿Por qué contarles cuentos a los niños?

Tanto es así que en el blog de consulta para padres y madres Sapos y princesas recomiendan leer en voz alta durante el embarazo, e incluso convertirlo en un hábito desde ese momento.

Cuando vayan haciéndose mayores, es muy favorable, como ya os dijimos, que los niños y niñas participen en la lectura, por ejemplo haciendo preguntas o aportando comentarios.

Lo he contrastado y no somos los únicos que destacamos las experiencias que vivimos con nuestros hijos mientras leemos: con estas experiencias de escucha, dicen en Sapos y princesas, se refuerza la complicidad y el vínculo entre el lector (ya sea padre, madre o familiar) y el bebé, todavía en la tripita, o ya nacido. Además iniciamos el hábito lector en el niño, y si desde el principio tratamos la lectura como una actividad de ocio, donde tanto nosotros como nuestros hijos e hijas disfrutamos, y sobre todo ellos estén interesados, ayudaremos a potenciar su capacidad de atención, entre otras cosas.

Se desarrollará la curiosidad, la memoria, y miles de valores: si el tema es de su interés, ansiarán saber el final de la historia; ayudarás a su memoria pues se verán obligados a recordar qué ocurrió en la lectura de la noche anterior para seguir la lectura sin problemas; y, según el cuento que les leas/lean, aprenderán diferentes valores y también aprenderán a afrontar situaciones quizás desconocidas, porque se identificarán con los personajes y situaciones, y aprenderán de ellas. Aquí encontramos la empatía.

Como bien dice Neil Gaiman en su  conferencia pronunciada el 14 de octubre de 2013 en el Barbican (Londres), bajo el auspicio de The Reading Agency -hemos encontrado el vídeo en el blog Lo leemos así-:

(Traducción de extracto. Texto íntegro y vídeo)

“La ficción tiene dos usos. El primero: se convierte en una droga. Te crea la necesidad de saber qué sucederá a continuación, de seguir leyendo. Te obliga también a aprender nuevas palabras, a tener nuevos pensamientos.

[…] Las personas que no se entienden entre sí no pueden intercambiar ideas, no pueden comunicarse. La forma más sencilla de asegurarnos de que criamos hijos alfabetizados es enseñarles a leer, y mostrarles que la lectura es una actividad placentera. [Ya os comentamos la necesidad de comprensión de textos]

El segundo: la ficción construye la empatía, pues al leer un libro a partir de letras, signos de puntuación y tu persona, utilizando tu imaginación, creas un mundo paralelo; consigues sentir cosas, afrontar situaciones, visitar lugares y mundos que no visitarías de otra forma.  […] Cuando vuelvas a  tu mundo habrás cambiado un poquito. No ocurre lo mismo al ver una película o la TV, porque ahí ves cómo las cosas le ocurren a otras personas.”

Espero que hayáis podido ver en las reflexiones de más arriba la importancia, el porqué de inculcar la lectura en nuestros hijos e hijas.

Aquí os dejo las ideas principales :) Podemos decir que es bueno fomentar la lectura por, entre otras muchas, estas tres razones:

  1. Mejora la complicidad y el vínculo padre-madre-hijo
  2. Ayudamos a su desarrollo y alfabetización mientras se divierten.
  3. Mejoramos su capacidad de atención y su imaginación, les generamos curiosidad, ayudamos a descubrir valores, como la empatía, y a mejorar su vocabulario.

 

No limitar el desarrollo lingüístico de los niños

Desarrollo lingüístico de los más pequeños

Por qué no olvidar el desarrollo lingüístico en el momento del juego

Nuestro ritmo de vida ha cambiado mucho y, con él, el tiempo de que disponemos para dedicar a nuestros hijos e hijas. Incluso, en muchos casos se ve afectada la calidad del tiempo que pasamos con ellos, y probablemente sin darnos cuenta.

Muchas de las herramientas electrónicas de moda (por poner un ejemplo rápido, los millones de juegos y apps infantiles que los niños y niñas usan en el iPad/tablet, y los miles de nuevos juguetes físicos que hablan y tienen luces, o la propia televisión) permiten que nuestros hijos e hijas disfruten, que se lo pasen bien. En definitiva, son una estupenda forma de entretenerlos y, muchas veces, de entretenerlos mientras nosotros hablamos por teléfono, trabajamos desde casa, o cocinamos.

Pero, en estos casos, ¿está relacionado el entretenimiento con el desarrollo de sus capacidades?

Según un estudio llevado a cabo por Anna Sosa, especialista en desarrollo infantil del lenguaje  –aquí podéis ver el editorial publicado por JAMA Pediatrics sobre el estudio-, estos juguetes que tienen luces llamativas o emiten sonidos, son súper efectivos a la hora de captar la atención de los más pequeños, pero también son propensos a reducir la interacción, sobretodo verbal, entre padres e hijos, comparada con la generada por los libros o los juguetes tradicionales. Es decir, ese exceso de actividad generada por el propio juguete, provoca que padres e hijos se limiten a mirar y “disfrutar” de lo que hace el juguete, dejando de lado ese triángulo de aprendizaje que se crea entre el juguete tradicional o libro, padres e hijos/as.

Obviamente, esta afirmación anterior no incluye todas las apps y juegos interactivos existentes, pues hay muchas de estas herramientas que promueven la interacción entre la misma, el padre/madre/tutor y el niño o niña en cuestión. El objetivo de este post es simplemente advertir, con este estudio como base, de que tenemos que tener muy en cuenta si la forma en que nuestros hijos e hijas se divierten, también fomenta el desarrollo de sus capacidades y lenguaje.

Hay que tener muy en cuenta que las conversaciones de los más pequeños comienzan mucho antes de saber hablar. Aprenden a comunicarse a una edad muy temprana; y si no estáis seguros de ello, no hay más que buscar cualquier vídeo viral en el que aparezcan dos niños que no saben si quiera balbucear palabra, pero que se comunican entre sí o con sus padres.

Estos momentos comunicativos son muy importantes, y esenciales para el desarrollo de los niños, por lo que no podemos permitir que el entretenimiento esté cargado de contenido visual y sonoro que lo único que hace es generar atención y no desarrollo, lo que puede afectar a su posterior éxito académico y profesional –mira aquí que otras cosas pueden afectar negativamente a los niños y niñas-.

Pues bien, el estudio en cuestión, que fue publicado en JAMA Pediatrics -revista internacional más antigua de los Estados Unidos, revisada por expertos- , se realizó en un entorno natural de comunicación entre padres e hijos mientras jugaban a tres tipos de juego diferentes (en el abstracto del estudio no vienen especificados estos tres tipos). La recogida de datos se llevó a cabo entre el 1 de febrero de 2013, y el 30 de junio de 2014 en las propias casas de los participantes para que la interacción fuese más realista. La muestra incluyó 26 pares de padres/madres y niños (de edades 10-16 meses).

Los resultados confirman lo anterior. Aquí os dejo los resultados:

  • Durante el juego con juguetes electrónicos, los adultos utilizaban menos palabras (40 de media por minuto) que durante el juego con juguetes tradicionales (56 palabras) o con libros (67 palabras).
  • Las vocalizaciones espontáneas de los niños también se vieron reducidas si comparamos las ocurridas en el momento del juego con juguetes electrónicos (3 vocalizaciones por minuto) con aquellas ocurridas al jugar con libros (4 vocalizaciones por minuto de media).
  • El uso de palabras de contenido específico del juego se reduce a la mitad en juegos electrónicos frente a los juguetes tradicionales.

Cabe destacar que las respuestas y los turnos de conversación entre padres/madres e hijos, fueron mucho más ricas en juegos sin pilas.

La conclusión del estudio, pues, es que el juego con aparatos electrónicos está asociado con una reducción de la calidad y cantidad del desarrollo de las capacidades lingüísticas comparada con el juego con libros o juguetes más tradicionales que, en lugar de sustituir el triángulo de aprendizaje entre niños, padres y madres y el propio juguete, lo fomentan.

Por tanto, creen que, para un buen y pronto desarrollo del lenguaje, el uso de este tipo de juguetes electrónicos (repetimos que esto no incluye todas las apps y juegos interactivos existentes, pues hay muchas de estas herramientas que promueven la interacción a tres) debería ser desalentado; los juguetes tradicionales, indican, son una valiosa alternativa para el momento de juego entre padres e hijos, si la lectura de libros no es una actividad preferida.

Recordemos que la tecnología debe ser usada como medio y no como fin. Metaforic Club de Lectura se basa en esta idea y fomenta la lectura y el desarrollo lingüístico a través de medios electrónicos con el único objetivo de fomentar relación de la lectura y el ocio, y no la relación lectura-obligación; ofrecemos un espacio para la lectura social y actividades alternativas a las hasta ahora utilizadas para analizar y trabajar los títulos.


La lectura en voz alta de cuentos y álbumes ilustrados por parte de los adultos (madre, padre, educadores profesionales…) a los niños y niñas que escuchan y miran las ilustraciones es uno de los canales más tempranos de educación literaria, una oportunidad a partir de los 8 ó 9 meses para compartir buenos ratos juntos con la palabra oral y oralizada (leída en voz alta) ejerciendo como vínculo.

 

El Ereader y la tablet pueden cumplir la función de soporte para ese tiempo compartido, no en su condición de dispositivos interactivos, sino de contenedores de los formatos literarios que miramos, escuchamos, compartimos.

 

Lo importante es que el contenido de esos formatos reúna calidad literaria suficiente, en su aspecto escrito y en el gráfico (ilustraciones), y que el adulto-mediador conozca los textos que va a compartir y que tenga disposición a disfrutarlos y a hacerlos disfrutables.

 

-Luis Arizaleta, Director literario de Metaforic